Utilización de Tres Concentrados Balanceados en Pollos Criollos y Mejorados

 

Evaluar el efecto de tres diferentes concentrados en la alimentación de pollos de engorde en cuanto a su eficiencia alimenticia, ganancia de peso en pollos criollos y mejorados y a su análisis económico de los tratamientos.

Introducción

Guatemala es un país principalmente agrícola. La mayor parte de su población, 50%, trabaja en el área rural. La alimentación en general es un desafío para gran parte de la población rural. Una parte de las actividades agrícolas está destinada a las exportaciones y otra al consumo de la población rural. En muchos casos, los sistemas de producción de subsistencia de estos campesinos apenas alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, causando que su dieta sea deficiente. El Instituto Benson ha tratado de incrementar el consumo de proteínas de buena calidad mediante la crianza de especies menores para mejorar la dieta de los sectores campesinos de la población.

La explotación avícola es una de las actividades más importantes que realizan los campesinos de la región de Chiquimula con el fin de abastecerse de huevos y carne para su consumo alimenticio diario. El problema más serio que enfrentan estos campesinos es el alto costo de los concentrados para alimentar a sus aves.

Hay campesinos que producen ciertos cultivos (tales como maíz, soya, sorgo, etc.) y utilizan una pequeña parte de ellos para la alimentación de sus animales. Con estos productos agrícolas pueden preparar sus propios concentrados para reducir tanto el costo por libra de carne producida así como de huevos. La raza de los animales es otro factor que puede limitar la producción, el campesino en general trabaja con aves criollas.

Objetivo

Evaluar el efecto de tres diferentes concentrados en la alimentación de pollos de engorde en cuanto a su eficiencia alimenticia, ganancia de peso en pollos criollos y mejorados y a su análisis económico de los tratamientos.

Revisión de Literatura
El término pollo criollo define a las aves que son propias del lugar y que para su supervivencia han desarrollado características específicas. Dentro del patrimonio del campesino, las aves constituyen un rubro especial, aunque no sean económicamente productivas.

Por lo general, los campesinos no proporcionan a las aves instalaciones adecuadas, sino que éstas se adaptan a las instalaciones del campesino. Las aves son muy rústicas, andalonas, obtienen su propio alimento y empollan muy frecuentemente. La gallina criolla es una ave que está sujeta a mejoramiento con el fin de optimizar sus rendimientos productivos en huevos y carne. El mejoramiento de la gallina criolla debe radicar en tres aspectos: (1) promover infraestructura adecuada, (2) mejorar aspectos reproductivos y genéticos y (3) mejorar su alimentación (A. Franco & L. F. Franco,1989).

Durante los dos últimos siglos se han desarrollado más de 300 variedades de razas puras de pollos. De éstas, son pocas las que han sobrevivido comercialmente en la industria avícola para ser utilizadas por los criadores en la actualidad. Muchas de las primeras razas sólo se conservan con propósitos de exposición.

La industria avícola comercial ha vendido a sus productores razas puras o variedades de las mismas. Las prácticas de cría en un comienzo estaban limitadas a mejorar el potencial económico de estas razas puras; sin embargo, gradualmente se fueron cruzando dos o más razas para mejorar la productividad. Por último y de manera especial, en el caso de aves criadas para la producción de carne, se desarrollaron nuevas razas sintéticas.

Las principales razas productoras de carne son la Orpington, la Australop de origen inglés y la Brahaman de origen asiático. Las razas productoras de carne modernas son híbridos de las razas anteriores. Las aves productoras de carne ponen pocos huevos. Los pollos crecen rápidamente y empluman pronto. Los mejores híbridos para productores de carne son los de color blanco. Los machos adultos pueden pesar hasta 5,0 kg y las hembras adultas hasta 4,5 kg (Aves de Corral, 1983).

En cuanto a la alimentación de las aves de corral, ésta ha cambiado más que la alimentación de cualquier otra especie de animales domésticos. En un principio, la avicultura fue estrictamente una empresa doméstica; las gallinas cluecas incubaban los huevos y criaban sus pollitos y la esposa del granjero las alimentaba con las sobras de la comida y el grano excedente. La reproducción se circunscribía a los meses de la primavera, cuando abundan los alimentos verdes. Los insectos y la luz solar favorecían la nutrición de los pollitos. La alimentación era más un arte que una ciencia basada principalmente en "fórmulas secretas y patentadas". Todo esto ha cambiado. Hoy, la vasta mayoría de aves de corral se produce en grandes unidades donde prevalece la ciencia y la tecnología. La producción en confinamiento es más común y se formulan raciones de acuerdo a lo que en el lugar se pueda conseguir de materia prima (Esminger, 1976; NRC, 1975).

Un concepto muy importante en la producción de las aves es la energía. Ésta proporciona el calor necesario para la realización del trabajo y se encuentra en proporciones variables en todos los granos de cereales. Las fuentes más ricas en energía son las grasas y los aceites. Los principales cereales que suministran energía son el maíz (Zea mais), el sorgo (Sorghum vulgare) y el salvado de trigo (Triticum vulgare). La energía se suele expresar en energía metabolizable (Esminger, 1976; NRC, 1975).

Al hablar de los alimentos que dan energía a las aves, es importante considerar las proteínas. Éstas son constituyentes esenciales de los músculos, la sangre y las plumas. Son sustancias sumamente complejas, formuladas por aminoácidos. En proporciones adecuadas, los aminoácidos son utilizados por las aves para formar las proteínas de los músculos, los huevos, o las plumas. El exceso de proteína se descompone, una parte se emplea para producir energía y el exceso se excreta en las heces (Esminger, 1976; NRC, 1975).

Otros nutrientes importantes en la alimentación de las aves son las vitaminas. Éstas se necesitan en cantidades muy pequeñas en comparación con las cantidades que se necesitan de otros nutrientes básicos.

Por otro lado, los minerales desempeñan un papel muy importante en la nutrición de las aves. Son esenciales para sostener los procesos del organismo. El esqueleto de las aves está formado principalmente por calcio y fósforo; el potasio se encuentra principalmente en los músculos; el hierro en la sangre y el yodo en la glándula tiroides (Esminger, 1976; NRC, 1975).

La soya (Glycine max) es un alimento que se ha incluido en la dieta de las aves. Ésta es conocida también como la judía de China, guisante oleaginoso, haba del Japón, soybean. Es de gran importancia porque proporciona una alimentación económica nutritiva y variada al hombre y al componente animal debido a su fácil adaptación a diversos climas y terrenos. Tanto su forraje como su grano son ricos en proteína. La composición de la semilla es la siguiente: 36,5% de proteína, 17,5% de grasa, 12% de carbohidratos y altas cantidades de vitaminas A y D (Aldana, 1985; Flores, 1989).

Recientemente ha habido interés en métodos de calentamiento de frijoles soya crudos y completos de grasa para eliminar el factor tóxico de los frijoles y de esta forma hacerlos accesibles. Cualquier tratamiento de calentamiento tiene limitaciones en cuanto a la cantidad y duración del calor. Demasiado calor es perjudicial, pero cuando las condiciones son óptimas, el valor del crecimiento de la pasta de aceite de soya de los frijoles tratados es casi de un 90% (North, 1990).

Una fuente predominante de energía en alimentos avícolas en muchas áreas es el maíz. Esta situación se debe principalmente a su abundancia, economía y alta digestibilidad. El maíz posee un contenido protéico variable de un 4 a un 11%. El maíz blanco carece de xantófilas y prácticamente no contiene vitamina A.

La sangre desecada, compuesta de sangre deshidratada, es otro suplemento de proteína para las aves. Contiene alrededor de un 80% de proteína cruda y es excelente fuente de aminoácido lisina.

El ave está constituida por dos terceras partes de proteína. Por otro lado, la harina de sangre es deficiente en proteínas de calidad y si es que se espera una respuesta máxima de crecimiento y producción, en la ración solo deben incluirse cantidades proporcionadas.

Por último, el salvado de trigo es otro componente de la dieta alimenticia de las aves. Está compuesto de una capa exterior de la semilla de trigo. Es uno de los productos del molido de trigo y contiene alrededor de 15,6% de proteína y 1322 Kcal EM/Kg (North, 1990).

Materiales
El presente experimento se llevó a cabo en la granja pecuaria del CUNORI. Esta granja está ubicada en la finca El Zapotillo, zona 5 de la cabecera departamental de Chiquimula, que geográficamente se encuentra a 17º 48' 08" latitud norte y 89º 31' 52" longitud oeste, a 360 m.s.n.m. La región corresponde a la zona de vida conocida como bosque seco subtropical (De la Cruz, 1982). Según los registros climatológicos del CUNORI, la precipitación para la penta de 1986-1990 fue de 815 mm, distribuidos entre los meses de mayo a octubre. La temperatura promedio anual es de 28º C, con una máxima de 38º C y una mínima de 16º C.

Para la ejecución del presente trabajo se utilizaron los siguientes materiales:

Una galera de dos aguas, con un zócalo de ladrillo de 0,74 m de altura, complementando la pared con malla metálica hasta el techo. Las dimensiones de la galera fueron 9,30 m de largo, 6,30 m de ancho y 4,5 m de altura en la parte más alta.

En la parte interior de la galera se hicieron 18 divisiones de 1,25 m cada una. Se instaló un bebedero de tubo PVC de 3" con aberturas en cada compartimiento. Los comederos que se utilizaron fueron de tipo tolva en cada uno, y la cama que se utilizó fue de viruta de madera.

Se adquirieron 90 pollos hembras y machos criollos, tratando de que la máxima diferencia de edad no fuera de más de cinco días de nacidos. Esto se realizó con la colaboración de una comunidad. También se compraron 90 pollos de la raza Hubbard de un día de nacidos.

Metodología
Se realizó un ensayo donde se utilizaron dos diferentes tipos de pollos, unos criollos y otros mejorados de línea Hubbard. Se usaron tres tipos de alimentos: (a) Una fórmula elaborada por el CUNORI, (b) la otra por el Instituto Benson y c) un concentrado comercial como testigo.

La preparación del alimento se realizó de la siguiente manera:

Harina de maíz: Para ésta se utilizó maíz blanco dentado, el cual se molió en un molino de martillo con tamiz fino para que la harina quedara lo más fina posible.

Harina de soya: Ésta se puso a tostar en un tonel, el cual en su interior posee unas aspas para poder darle volteo. Se le colocó leña en la parte de abajo, alcanzando una temperatura de 90°C, y se mantuvo esta temperatura hasta que la soya diera punto. Esto sucedió cuando el grano cambió de color de un amarillo tenue a un café obscuro con un punto negro. Esto se logró en un promedio de 3 horas de calentado para las primeras 50 lbs. Cuando el tonel se encontraba caliente el tiempo disminuyó entre 30 y 45 minutos. Las aspas se estuvieron moviendo constantemente para que el tostado fuera parejo. La harina de soya también se molió con tamiz fino.

Harina de sangre: Se recolectó sangre en el rastro municipal (matadero), la cual se puso a hervir en un tonel durante 4 horas, constantemente disolviéndose los gránulos que se formaban. Luego se puso a secar al sol durante 3 días, recogiéndola por la tarde y sacándola por la mañana. Por último, se molió el maíz fino para obtener la harina.

Sebo animal: Este material se adquirió en las carnicerías--todo el cebo o grasa animal que sobra de los cortes cárnicos. Se puso a derretir en fuego y el líquido se guardó en un recipiente refrigerado.

Harina de trigo: Adquirida ya como harina lista para mezclar.

Fósforo dicálcico: Se adquirió en el mercado listo para mezclar.

Oromix: Es una premezcla de vitaminas y minerales. Fue adquirido en una casa comercial.

Balance de raciones: Fueron isoprotéicas e isocalóricas.

El plan profiláctico para los diferentes pollos fue el siguiente: Los criollos fueron vacunados a los 11 días después de haber recolectado todos los pollos contra New Castle sepa B-1. A los 25 días fueron vacunados contra New Castle sepa Lazota y Viruela Aviar, y a los 42 días contra New Castle sepa Lazota. La única diferencia entre los pollos criollos y los mejorados es que a los mejorados se les vacunó contra el New Castle a los 7 días de nacidos.

El diseño estadístico utilizado para esta investigación fue bloque al azar, con tres concentrados diferentes por dos razas y tres repeticiones. Se realizó el análisis de varianza y la prueba de Tukey. Cada bloque de 10 pollos fue definido como una unidad experimental. A continuación se presenta el análisis brotamológico de los concentrados bajo estudio (ver Cuadro 1).

Cuadro 1. Análisis bromatológico de los concentrados
Tipo de concentrado % de N % de DM % Proteína % Ca % P
CUNORI 3,90 90,76 24,38 0,93 0,51
Benson 3,80 91,23 23,75 1,07 0,52
Comercial 3,85 89,84 24,06 1,18 0,42

Resultados y Discusión
El experimento comenzó a los 11 días de vida de los animales, ya que se consideró este tiempo para adaptación, período en que todos los animales recibieron alimento comercial. A partir del doceavo día, los animales fueron separados y se les empezó a dar alimento según los distintos tratamientos (ver Cuadro 2).

Cuadro 2. Distribución de tratamientos
Tratamientos DIETA Total
Instituto Benson CUNORI Comercial
Tipo de pollo R A/R T/T R A/R T/T R A/R T/T Línea
Mejorado 3 10 30 3 10 30 3 10 30 90
Criollo 3 10 30 3 10 30 3 10 30 90
Total/Dieta 60 60 60 180
R=Repeticiones; A/R= Ave/Rept; T/T=Total/Tratamiento

Los resultados obtenidos en cuanto a un aumento de peso al final de la octava semana (de edad/experimento), muestran que sí hubo una diferencia altamente significativa (P < 0,01) entre las razas. La prueba de Tukey indicó que la raza mejorada obtuvo mejores resultados que la raza criolla. Este resultado era de esperarse, ya que la calidad genética de estos animales es superior y están seleccionados para obtener mejores conversiones alimenticias.

En lo que se refiere a los tres diferentes tipos de concentrados, resultó que existen diferencias significativas entre ellos (P < 0,05). Sin embargo, al realizarse la prueba de Tukey, no se encontraron diferencias significativas entre los concentrados. Las mezclas CUNORI y Benson llenan los requerimientos alimenticios y pueden ser utilizadas reemplazando al concentrado comercial (ver Cuadro 3).

Cuadro 3. Número de pollos, peso inicial, consumo, ganancia de peso y eficiencia alimenticia
Concepto Tratamientos
1-1 1-2 1-3 2-1 2-2 2-3
Número de pollos 30 29 27 29 30 29
Concepto 133,24 99,22 99,22 74,66 72,77 73,71
Peso final (gramos/pollo) 2168,77 1752,87 1844,85 693,21 541,28 543,58
Consumo (gramos/pollo) 3788,5 3012, 81 3291,06 2019,65 1620,67 1367,03
Ganancia de peso (gramos/pollo) 2069,55 1653, 64 1745, 62 618,56 468,72 469,87
Eficiencia alimenticia* 1,84 1,83 1,89 3,26 3,45 2,96
* Calculado como unidades de alimento consumido por unidades de aumento de peso
1-1=Mejorado comercial; 1-2=Mejorado CUNORI; 1-3=Mejorado Benson

Se determinaron las unidades de alimento consumido por unidades de aumento de peso. El análisis estadístico indica que sí existen diferencias altamente significativas (P < 0,01) entre las razas criolla y mejorada. La línea mejorada presenta mejores conversiones que la raza criolla.

El análisis estadístico de las mezclas indica que no existen diferencias significativas entre las mezclas. Los resultados expresan que con la utilización de cualquiera de las tres mezclas, las razas mejoradas obtienen los mejores beneficios; esto no ocurre al utilizar pollos criollos, los cuales se desarrollan más lentamente. Por su naturaleza, las razas criollas se mueven mucho y se distraen por cualquier cosa que miran, lo cual retrasa mucho el consumo de alimento.

El costo de cada kg producido de harina de sangre es Q 1,71. El costo de cada kg producido de harina de soya tostada y molida es Q 1,58. Entre la mezcla del Instituto Benson y la mezcla del CUNORI, la mezcla de CUNORI es la más barata debido a la variedad de productos usados en ésta que tienen un valor más bajo y que a la vez satisfacen los requerimientos de energía y proteína. La mezcla de CUNORI es más difícil de preparar y requiere más trabajo que la mezcla del Instituto Benson. El análisis económico de los costos fijos y variables para cada uno de los tratamientos mejorados por kg producido indicó que el pollo mejorado con los tres diferentes concentrados es notablemente inferior al pollo criollo.

En el pollo mejorado, al comparar los tres distintos concentrados, se observa que el concentrado comercial es el más bajo, con un valor de Q 2,44 por kg producido, siguiéndole el del CUNORI con Q 2,93, y el del Instituto Benson, con Q 3,07. Entre los concentrados del Instituto Benson y de CUNORI la diferencia es mínima.

En el pollo criollo con las distintas dietas se mantiene un esquema igual al anterior, en donde el concentrado comercial produce más barato que los otros dos concentrados. El concentrado de CUNORI es más barato que el del Instituto Benson por Q 0,12.

Conclusiones y Recomendaciones
La raza mejorada es la que produce mayores conversiones alimenticias. Las mezclas alimenticias no presentaron diferencias estadísticas. En términos estadísticos, la diferencia del costo por kg entre las tres mezclas es mínima.

Se recomienda utilizar la raza mejorada para la producción de pollo de engorde y por su fácil preparación, la mezcla del Instituto Benson.

Bibliografía
Aldana, M. R. (1985). Sustitución de la harina de soya (Glycine max) por proteína de harina de hoja de yuca (Manihot esculenta) con mentionina en la alimentación de pollos de engorde. Tesis. Guatemala: USAC. pp. 36.

Aves de Corral. (1983). México: Editorial Trillas. pp. 112.

De La Cruz, J. R. (1982). Clasificación de zonas de vida de Guatemala a nivel de reconocimiento. Guatemala: Instituto Nacional Forestal. pp. 42.

Esminger, E. M. (1976). Producción avícola. (Trad. C. Rueda y M. Marino). Argentina: El Ateneo. pp. 283.

Flores, J. (1989). Bromatología animal. México D.F: Limusa. pp. 1906.

Franco, A., y Franco, L. F. (1989). La gallina criolla, generalidades y perspectivas. Zootecnia (2). pp. 7-13.

National Research Council. (1975). Necesidades nutricionales de las aves. Argentina: Hemisferio Sur.

North, M. (1990). Manual de producción avícola. México.

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